Aventura sobre dos ruedas

Un día nos lanzamos a recorrer algunas ciudades de Europa en moto, con el difícil desafío de llevar ropa para 15 días en una maleta… diminuta. Tremendo desafío para una mujer coqueta. 


Era nuestro primer viaje a Europa, y el sueño de mi marido recorrer ciudades en moto; salimos de Argentina con destino Madrid, España.  Luego de dos días de caminata por la ciudad, retiramos la moto y salimos a la ruta. 

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Fueron 6 horas sintiendo el viento y los aromas del paisaje, pasando por varios túneles, acompañados por molinos de viento y atravesando el Meridiano de Greenwich. 

Barcelona fue nuestra primera parada, ideal para recorrer en moto y caminata desde La Barceloneta pasando por las obras de Gaudí hasta la infaltable visita a la Basílica Sagrada Familia. Sin dejar de lado la gastronomía que hemos saboreado en el Mercado La Boquería, lugar donde se puede comprar todo tipo de productos frescos y que también se ha convertido en una atracción turística.

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Nuestro siguiente destino era París, recorriendo cada ciudad o país que se cruzara en nuestro camino. Tal es el caso de Andorra, donde bastó el día para conocerla y salir nuevamente a rodar en dos ruedas para ingresar a Francia. La ruta se vuelve muy entretenida pasando por diferentes pueblos tales como La Remise, Albies o Sinsat para llegar a Toulouse.  Recorrer las callecitas de la ciudad fue un encanto, por la belleza y armonía arquitectónica que presentan sus fachadas. Allí disfrutamos de un almuerzo-picnic a orillas del río para terminar el día contemplando el Puente Neuf, el más antiguo que atraviesa el Río Garonne, la imagen más famosa de la ciudad.


El viaje continuaba con la ilusión de llegar a París, centro mundial del arte, la moda, la gastronomía y la cultura. Sin importar el cansancio fuimos directos por la infaltable foto: nosotros, la moto y la Torre Eiffel. ¡Qué felicidad!

Y otra vez, no podíamos negarnos a probar la gastronomía.... allí fuimos por unos Croissant, unos deliciosos quesos y un vino para disfrutar del picnic en la base de la torre. Bastaron tres días para conocer: el Museo de Louvre, la Basílica du Sacre-Coeur de Montmartre, Jardines de Luxemburgo, el Arco de Triunfo, el increíble Palacio de Versalles, Catedral de Notre Dame, Moulin Rouge y subir a la cima de la Torre Eiffel para ver caer el sol. 


Llenos de felicidad seguimos viaje a Dijon, directo a almorzar algún plato típico con la famosa mostaza. La ruta estaba acompañada por los Alpes y su increíble paisaje, el viaje continuaba hacia Torino (Italia) ... ¡ciudad muy bonita!. A rodar nuevamente por una ruta sorprendente porque Niza nos esperaba para recorrer sus calles y pasar la noche. 


Todas las expectativas estaban puestas en el próximo destino Montecarlo (Mónaco) y fue sorprendente. La llegada es impresionante, por túneles que se encuentran incrustados en la montaña. Paramos en el puerto y recorrimos sus calles, para llegar al emblemático Casino, un palacio un palacio que rebosa de frescos, esculturas y que cuenta con un atrio de mármol y oro. Ciudad elegante, brillante, con un paisaje marítimo, edificios medievales, calles lujosas... atrae a los visitantes como un imán. Este asombroso lugar está bendecido por la belleza natural de las montañas y el mar. Atrae gente rica y famosa: es muy común ver lujosos autos, grandes embarcaciones y tiendas de lujo. Ciudad sede de la prestigiosa carrera de Fórmula Uno de Mónaco. Ese día llegó la ola de calor y Éze era la playa ideal para disfrutar. 

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Quedaban unos kilómetros para llegar a Marsella, hacer noche y comenzar la vuelta hacia Barcelona. 


Fue una experiencia inolvidable, llena de aventuras, anécdotas y gran experiencia. Enriquecedor en todos los sentidos, de gran compañerismo. Para mi marido de una gran felicidad por haber concretado su sueño y estar acompañado por mí, que nunca me había subido a una moto. 

Ale Prado / 14 de julio de 2023

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